Los veranos por encima del Círculo Polar son bellos, pero cortos. A sabiendas de su efímera duración, se viven con intensidad, y de hecho, no es inusual encontrar rastros del otoño incluso antes de lo esperado. Tomada a inicios de septiembre en el Parque Nacional Muddus, esta imagen capta majestuosamente la transición entre las dos estaciones. Por un lado, un solitario cisne en pleno vuelo se despide, volando fuera del encuadre junto con lo que queda del verano. Del otro, el inmaculado paisaje lapón, en el cual pueden vislumbrarse ya las primeras señales del otoño, y de los hermosos colores que vendrán.
Los veranos por encima del Círculo Polar son bellos, pero cortos. A sabiendas de su efímera duración, se viven con intensidad, y de hecho, no es inusual encontrar rastros del otoño incluso antes de lo esperado. Tomada a inicios de septiembre en el Parque Nacional Muddus, esta imagen capta majestuosamente la transición entre las dos estaciones. Por un lado, un solitario cisne en pleno vuelo se despide, volando fuera del encuadre junto con lo que queda del verano. Del otro, el inmaculado paisaje lapón, en el cual pueden vislumbrarse ya las primeras señales del otoño, y de los hermosos colores que vendrán.