Presenciar el congelamiento paulatino de un lago es una experiencia sin igual. Es un evento que se extiende a lo largo de varios meses, y luego de años viviendo en Abisko, fotografiar las distintas etapas del Torneträsk se ha vuelto un ritual. En esta imagen, tomada a inicios de noviembre, el lago luce sutilmente congelado, y sus orillas, ya vestidas de blanco, parecen estar listas para recibir al invierno.
Presenciar el congelamiento paulatino de un lago es una experiencia sin igual. Es un evento que se extiende a lo largo de varios meses, y luego de años viviendo en Abisko, fotografiar las distintas etapas del Torneträsk se ha vuelto un ritual. En esta imagen, tomada a inicios de noviembre, el lago luce sutilmente congelado, y sus orillas, ya vestidas de blanco, parecen estar listas para recibir al invierno.